Adultos medios y mayores que requieran incrementar su consumo de yodo.
Personas con patologías benignas como hiperplasia prostática, fibrosis mamaria, ovarios poliquísticos, síndrome premenstrual, síndrome metabólico, etc.
Personas que recibirán quimioterapia como tratamiento de patologías malignas (cáncer mamario, prostático, etc.)
Los estudios epidemiológicos nos muestran que las poblaciones orientales que consumen diversas formas químicas del yodo, a través de la ingesta de algas marinas frescas, presentan menos patologías tanto benignas como cáncer. El consumo de pequeñas y continuas dosis de Yodica es un aporte natural equivalente al consumo de este elemento en la dieta oriental.